A estas alturas, si has leído y puesto en práctica lo que he contado en anteriores notas, ya debes tener una idea más clara de cómo conseguir tus objetivos y del apoyo que necesitas. Si no lo has hecho todavía, puede ser un buen momento para pensar en el tipo de ayuda que otros te pueden proporcionar. Piensa en la gente que haya pasado por la misma situación por la que estás pasando tú ahora.

A veces gente con la que no habías entablado relación antes, puede ser la mejor en estos tiempos de cambio. Ten en cuenta de que la familia y los amigos, pueden no entender las razones por las que quieres cambiar y pueden no ser los apoyos adecuados que necesites para motivarte. Los amigos, al poner el acento en la amistad, pueden no ser totalmente sinceros contigo o carecer de objetividad.

Esto dependerá de cada uno, algunos necesitamos un equipo de apoyo, otros ninguno, algunos prefieren que les alienten constantemente y otros confiar en una sola persona con la que compartir el reto del cambio.

Piensa en otros cambios en tu vida en los que has necesitado ayuda, qué tipo de relaciones te motivan, cuáles te desmotivan. “Pide y se te dará”. Busca aquello que necesiten y lo encontrarás, puede que haya un grupo de apoyo en tu zona, o por internet, quizá un mentor, coach o alguien que te pueda hacer el camino más llevadero.

Cualquiera que sea la ayuda que necesites, no te avergüences y pídela.

“Cualquier posible sentimiento de superioridad entre quien da y solicita un favor, sólo es producto de la ignorancia, todos somos iguales: en cualquier momento quien niega ayuda seguramente la solicitará” Abel Pérez Rojas

“Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia.” Arthur Schopenhauer

Nos han enseñado que es de débiles ser vulnerables, mostrar signos de flaqueza, pedir ayuda; sin embargo “cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte”, ya que cuando conectamos con nuestras debilidades, estamos en una posición mejor para superarlas.