A medida que nos acercamos al final del año, es inevitable hacer una pausa y reflexionar sobre todo lo que el 2024 nos ha traído. Ha sido un año lleno de retos y logros, un año en el que hemos tenido que adaptarnos, aprender y, sobre todo, crecer. Ahora, mirando hacia el 2025, quiero compartir algunas de las enseñanzas más importantes de este año y definir lo que quiero incluir, dejar y eliminar en el próximo año, tanto para mis hijos como para mí misma.
Recapitulación del 2024: Momentos que han dejado huella
Este año he visto a mis hijos superar etapas, enfrentarse a nuevos desafíos y crecer en muchos sentidos. He sido testigo de sus pequeños y grandes logros. También he sentido en mi propia piel la actualización que he tenido que hacer como madre de hijos mayores, cuando pensaba que ya había hecho el camino y que ahora simplemente podía dejar que la inercia se “encargara” de la relación, y nada más lejos de la realidad. Hay que seguir estando ahí y actualizando la relación igual que actualizas tus dispositivos digitales.
2024 también ha sido un año en el que he aprendido a ser más paciente conmigo misma, a soltar la idea de la «maternidad perfecta» y a aceptar que, como madre, también estoy en constante aprendizaje. Ha sido un año de recordar la importancia de cuidar de mí misma para poder estar ahí mejor para ellos, y recordar que soy el ejemplo y la influencer de mis hijos.
Los pequeños o grandes logros para ti pueden ser desde que tus hijos/as aprendan a leer o a resolver problemas, hasta enfrentarse a sus propias emociones y ganar confianza en sí mismos. ¿Qué momentos te han dejado huella? Aprovecha para hacerles esta pregunta a tus hijos/as.
Lo que quiero incluir en el 2025
1. Más tiempo de calidad, sin prisas ni distracciones: En el 2025, quiero priorizar los momentos de conexión auténtica con mis hijos, esos que no dependen de los relojes ni las agendas. Momentos en los que podamos hablar y simplemente estar juntos, sin preocupaciones. Quiero que este tiempo sea un espacio seguro donde puedan expresar sus emociones y donde sientan que están en su espacio seguro.
2. Prácticas de bienestar y autocuidado para toda la familia: Quiero introducir rituales de calma y bienestar que nos ayuden a todos a manejar mejor el estrés y a mantenernos equilibrados. Cosas tan simples como practicar juntos la respiración, la gratitud diaria o tener un momento de silencio en familia. Y, como madre, quiero también incluir espacios de autocuidado, porque sé que mi bienestar repercute directamente en ellos.
3. Refuerzo positivo y fomento de la autoestima: Me propongo incluir más palabras de ánimo, más reconocimiento de sus esfuerzos y más enseñanzas sobre el amor propio. Que cada uno de ellos se sienta valorado por ser quien es, que aprendan que su valor no depende de sus logros, sino de su autenticidad.
Lo que quiero dejar en el 2025
1. La sobrecarga y el perfeccionismo en la maternidad: En el 2024, he aprendido que muchas veces nos exigimos demasiado como madres. Queremos hacerlo todo perfecto y nos olvidamos de que nuestros hijos/as no necesitan una madre perfecta, sino una madre presente y amorosa. En el 2025, quiero dejar esa carga de perfección y enfocarme en ser una madre que se acepta con sus luces y sombras.
2. La prisa y las agendas sobrecargadas: Este año me di cuenta de que el estrés afecta a todos en casa. La prisa y la necesidad de cumplir con todo nos llevan a veces a desconectarnos de lo que realmente importa. En el nuevo año, quiero soltar la necesidad de llenar nuestras agendas y dar más prioridad a la tranquilidad y el equilibrio.
3. Las comparaciones y la culpa: Como madres, a veces caemos en el juego de compararnos, de pensar que no estamos haciendo lo suficiente. En el 2025, quiero dejar de lado esa culpa y esas comparaciones. Cada familia tiene su propio ritmo y su propia manera de hacer las cosas, y quiero respetar ese camino sin juzgarme.
Lo que quiero eliminar en el 2025
1. El exceso de tecnología en nuestra rutina familiar: Aunque la tecnología es útil, he notado que a veces nos roba momentos de conexión. Quiero reducir el tiempo en pantalla, tanto para ellos como para mí, y crear momentos sin distracciones digitales, donde podamos realmente disfrutar de la compañía.
2. Los «deberías» y las expectativas ajenas: En el 2024, entendí que, como madres, a menudo nos presionamos para cumplir con lo que se espera de nosotras, pero en realidad cada una de nosotras sabe lo que es mejor para su familia. En el nuevo año, quiero eliminar esos «deberías» y reemplazarlos por decisiones que nos hagan sentir bien y que se alineen con nuestros valores.
3. La autoexigencia desmedida: Para el 2025, me propongo ser más amable conmigo misma. Quiero eliminar esa voz interna que a veces me critica y, en su lugar, cultivar una actitud de comprensión y autoaceptación. Nuestros hijos/as aprenden de cómo nos tratamos a nosotras mismas, y quiero que vean que ser amable con una misma es también un acto de amor.
Feliz Año Nuevo y mis mejores deseos para el 2025
A todas las mamás que han compartido este camino de aprendizaje y crecimiento, os deseo un feliz y próspero Año Nuevo. Que el 2025 esté lleno de momentos de conexión, de amor y de paz, tanto con nuestros hijos/as como con nosotras mismas. Que sea un año en el que cada día nos permita acercarnos más a esa maternidad auténtica y consciente que tanto deseamos.
Gracias por ser parte de esta comunidad. Nos vemos en el 2025, preparadas para vivir un año lleno de propósito, aceptación y nuevos aprendizajes. ¡Feliz Año Nuevo!
