Es importante evaluar el progreso que has hecho hasta ahora, no solo para tener la oportunidad de cambiar las cosas que no están funcionando, sino también para recordarte hasta dónde has llegado, y los motivos por los que empezaste este cambio.

Te recomiendo las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué he disfrutado del proceso hasta ahora?
  2. ¿Qué has sido lo más difícil hasta ahora?
  3. ¿Qué has sido lo más difícil hasta ahora?
  4. ¿Qué has sido lo más fácil hasta ahora?
  5. ¿Salió todo como esperabas?
  6. ¿Cómo abordé lo inesperado?
  7. ¿Han cambiado mis metas y prioridades?
  8. ¿Hay algo más que podría hacer para conseguir mis objetivos?

Si las cosas no han salido como esperabas, o si no has progresado tanto como te  gustaría, no tengas miedo de revisar tu plan original. El cambio es un proceso creativo. Cuando creamos algo nuevo, puede haber muchas formas de hacerlo.

Es una buena idea volver al plan original y echar un vistazo a los deseos que lo motivaron. Por ejemplo, si lo que querías era cambiar de carrera, ¿Cuál era tu motivación? ¿Porque querías aprender una nueva habilidad, trabajar con gente nueva o ganar más dinero?

El objetivo elegido es el medio para conseguir el fin, pero el fin puede no ser el cambio de trabajo, sino la motivación para hacerlo. En ese caso pregúntate: ¿Podría haber otro objetivo que me proporcionara eso que realmente quiero? Utiliza el diario para seguirle la pista a otras formas de conseguir lo que realmente quieres, por ejemplo cambiar de compañeros, ganar más dinero, desarrollar un nueva habilidad…

Si decides mantener el objetivo inicial, pero tienes problemas para conseguirlo por mucho que haces, puedes intentar abordarlo de otra forma, explorar nuevas formas de conseguir aquello que te habías propuesto. Sé creativa, haz un brainstorming con nuevas formas de cambiar de trabajo.

Sobre todo continúa familiarizándote con aquello que quieres conseguir, acuérdate del idea que te movió a empezar el cambio. Conecta con esa imagen que hiciste de la motivación, a ver si te puede seguir motivando.

Si no es así, es el momento de cambiar de dirección, no te lo tomes como un fracaso, sino como una forma de no conseguir lo que querías. Piensa que has trabajado nuevas formas de relacionarte contigo misma y con los demás y que has aprendido cosas nuevas que te servirán de base para un nuevo cambio.

“No tengas miedo de la perfección, nunca la alcanzarás.” Salvador Dalí