Aprender es un Arte. La capacidad de aprender es algo que se puede y debe seguir desarrollando a lo largo de la vida, esa capacidad de aprender aumenta con la práctica y no es cierto que disminuya con la edad. Uno de los factores que más influyen es la motivación y si tenemos una buena comprensión del proceso de aprendizaje, seremos capaces de aprender lo que nos propongamos a cualquier edad.

Las etapas del aprendizaje son 4

Etapa 1. Incompetencia Inconsciente.

Sucede que cuando las cosas van bien, normalmente no se repara en la necesidad de formación. No hay sensación de que se deba conocer algo nuevo o perfeccionar nada.

Etapa 2. Incompetencia Consciente.

Esta es la fase en la que algo o alguien nos abre los ojos haciéndonos ver la realidad. Miramos a nuestro alrededor y descubrimos que hay gente mucho más competente.

Etapa 3. Competencia Consciente.

Con una formación adecuada llegamos a la fase en la que se sabe cómo hacer las cosas, aunque aún no sale de manera automática, sino que hay que pensar y concentrarse en lo que se está haciendo.

Etapa 4. Competencia Inconsciente.

En este nivel, la nueva habilidad se convierte en un hábito. La persona ya no tiene que concentrarse en cómo hacer las cosas, sino que le sale de manera natural y automática, sin esfuerzo.

Yo utilizo la analogía con el carnet de conducir, en la primera etapa, no somos conscientes de la necesidad de tener el carnet de conducir, en la segunda, nos damos cuenta de que lo necesitamos, nos apuntamos a la autoescuela y nos preguntamos cómo manejar tres pedales con 2 pies.

En la tercera conseguimos el carnet y tenemos que llevar la L, que indica que esa persona tiene que pensar qué hacer en cada momento. Con un año de práctica pasamos a la cuarta etapa en la que conducimos sin pensar.

El problema es que no siempre es tan fácil y lineal, además en la mayoría de las ocasiones queremos llegar a la cuarta sin pasar por las 3 anteriores.

A que ¿Nos gustaría aprender inglés, a bailar … por arte de magia? A mí sí, y esto me pasaba con el baile. Siempre quise saber bailar, sin pasar por el proceso de aprender. A la hora de pensar en hacer algo al respecto, me ponía excusas como no tengo tiempo, no se me da bien, no es el momento…

Hasta este año que ya no me quedaba ninguna excusa. Por cierto, ya hablaré de estas compañeras de viaje en otro post.

Este era el año, ahora o nunca, me dije, no sólo estaba dispuesta a apuntarme a clases de baile, sino que esta vez estaba decidida aprender a bailar, y además a disfrutar del proceso.

Sabiendo que la novedad y los cambios, despiertan nuestras resistencias,  que es fácil salir corriendo cuando estamos en la segunda etapa del aprendizaje, esa en la que somos conscientes de nuestra incompetencia, ya que a nadie le gusta sentirse incompetente.

Esta es la etapa del aprendizaje más complicada y en la que se producen el mayor número de abandonos, y si no, piensa en tus propios aprendizajes: ¿En qué momentos has abandonado una actividad? Ha sido cuándo ya la dominabas, o en los primeros momentos.

¿Cuántas veces has empezado algo por 2ª, 3º o enésima vez? En mi caso ya sería una experta bailarina a estas alturas, si no lo hubiera dejado tantas veces. ¿Y tú, de qué serías experta, si no hubieras abandonado?

Pero este año sé que es diferente, porque tengo un plan para superar la frustración de no saber, el bloqueo que siento cuando me equivoco y las excusas varias ante la menor dificultad.

¿Cómo lo haré? Tomando conciencia de todo ello y ciñéndome al plan.

Si queremos resultados diferentes, tendremos que hacer cosas diferentes.

De entrada estoy haciendo algo diferente, como reírme de los tropiezos y seguir adelante con una sonrisa, sonreír me está dado alas para seguir.

Porque cuando sonríes, parece que sabes, y aunque no sepas no importa, para eso estás aprendiendo.

También aplicando todo lo que le digo a los alumnos, que aprendan a equivocarse con gracia, que aprendan de los errores, que se traten bien y sean compasivos consigo mismos, como si de sus mejores amigos se tratase.

Todo este me ha servido, no sólo para no dejar las clases, sino para continuar cada día más motivada.

Cada nueva clase, me motiva más, porque me enfoco en el disfrute, en la diversión, en la música, y poco a poco los pasos se van colocando solos, poco a poco se van soltando y sin darme cuenta, me encuentro haciendo cosas increíbles.

Pero lo mejor de todo es lo bien que me lo paso, las pequeñas metas que me he ido colocando y lo orgullosa que estoy de haberlo conseguido.